lunes, 28 de marzo de 2011

BETTELHEIM, Bruno. y ZELAN, Karen. “El acceso a la instrucción”. En: Aprender a leer. Editorial Crítica, 2000, p. 13-41.

En el primer capítulo de Aprender a leer el reconocido escritor y psicólogo infantil austriaco, Bruno Bettelheim, de la mano de su colaboradora Karen Zelan dan cuenta de la gran importancia que representa para un niño el primer día de clase como experiencia totalmente renovadora de la dimensión de vida que se tiene hasta ese momento. El Acceso a la instrucción como paso a una de las instituciones más importantes de la sociedad y como entidad determinante en la concepción que se adquiera de sociedad, de sí mimo, del mundo y de la relación con éste.

No obstante, a pesar del reconocimiento de la institución educativa como ente que potencia a la persona al educar su mente y su sensibilidad, existen falencias que perjudican los fines u objetivos de la educación. En un primer momento, los autores exponen que la educación al ser una empresa de nuestra sociedad se ve ligada a una burocracia que sirve no únicamente a los intereses de los niños, sino también a sus propios intereses. En consecuencia, por ejemplo, el proceso de aprendizaje de la lectura se ve perjudicado cuando el sistema educativo hace uso de métodos basados en textos ausentes de todo contenido significativo para los niños. A este fenómeno, Bettelheim y Zelan atribuyen tres principales razones, pero también reconocen otros factores que determinan el éxito o fracaso del proceso de aprendizaje de la lectura.

Antes de ello, estos dos exponentes de la pedagogía moderna reconocen agentes esenciales en el contacto del niño con el sistema pedagógico. Por ejemplo, resaltan que, entre las diversas experiencias tempranas en la escuela, el encuentro con el maestro es la vivencia más influyente, tanto, que de ello depende la aceptación o rechazo de las exigencias académicas y objetivos educativos. Asimismo, hacen hincapié en la experiencia con el aprendizaje de la lectura como habilidad que, frecuentemente, determina el futuro académico del niño.

En cuanto a las falencias en el proceso de aprendizaje de la lectura, por errores en los métodos usados en las escuelas, Bettelheim y Zalan presentan el estudio del Commissioner of Education de los Estados Unidos, con la ayuda de la National Academy of Education, para dar cuenta de las razones de las falencias en los métodos de enseñar a leer usados en su país. Así pues, los resultados arrojan que existen casos en los que los niños técnicamente saben leer, pero funcionalmente son alfabetos.

Los textos ausentes de todo contenido significativo es uno de los motivos de dicha falencia, pero, a pesar de que se conocen fallas de dichos textos, aburridos para los niños, existen tres razones por las que se utilizan. La principal es que las editoriales realizan grandes inversiones al producirlos, razón que los obliga vender en el menor tiempo posible y a no arriesgarse a recibir críticas o rechazos motivados por el contenido de las historias. Es decir, existe un condicionamiento que da como producto libros de lectura con grandes cantidades de palabras repetidas, libros carentes de significado para los niños y maestros que se ven obligado a usarlos o maestros a los que, sin importar las historias, solo les preocupa desarrollar las habilidades lectoras.

Asimismo, otras dos razones son la creencia de maestros de que saber leer conducirá a entender y, por último, el creer que el reconocimiento de palabras se obtiene por medio de muchas repeticiones. Sin embrago, como se había mencionado anteriormente, los autores reconocen varios factores que determinan el éxito o fracaso del proceso de aprendizaje de la lectura. Si bien es de suma importancia los métodos utilizados para enseñar a leer y el contenido de los libros utilizados, los antecedentes familiares son sumamente importantes. Pues, de un impacto negativo de la experiencia de lectura en el hogar es muy probables que se vea afectado el proceso académico del niño. En consecuencia, hay una diferencia entre los niños que aprenden a leer en casa y los que aprenden a leer en la escuela, ya que los primeros leen textos que les interesan, mientras que los segundos inicialmente aprenden a descifrar y reconocer palabras con textos que tienen un contenido no significativo para el niño.

Pero, además de los condicionamientos que obligan a las editoriales a producir libro con historias simples que no sean susceptibles de levantar cualquier objeción, ¿por qué los textos carecen de todo contenido significativo? Por la notable disminución del vocabulario y que además hace que cada vez más sea menos gustosa la enseñanza y el aprendizaje de la lectura para los maestros y niños.

Finalmente, Bettelheim y Zelan exponen que expertos como Huey, Chall y Sara Zimet tampoco están de acuerdo con las historias que se utilizan para enseñar a leer a los niños. Porque son historias insípidas que no le interesan a los niños, por la gran disminución del vocabulario y porque los textos solo hacen énfasis en enseñar a leer por la habilidad misma y no por leer textos significativos. En conclusión, para los autores resulta insultante que el sistema de enseñar a leer subestime la gran capacidad e inteligencia de los niños.

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